JORNADA 9 ( 31/10/2010 )

POR FIN, VICTORIA FUERA DE CASA.

La Real Sociedad vence en La Rosaleda al Málaga y logra un colchón de seis puntos respecto del descenso. Griezmann y Llorente adelantaron a la Real, Bravo paró un penalty, y los donostiarras terminaron sufriendo tras echarse atrás.

Erase una vez un equipo de fútbol que cada vez que jugaba lejos de su estadio se esfumaba de los partidos, era superado de forma clara y dejaba una imagen sonrojante que ponía la sangre hirviendo entre los aficionados. Esta no fue la Real de La Rosaleda. Por fín pudimos cantar victoria lejos de Anoeta, aunque cerca estuvo el Málaga de levantarle un 0-2 a la Real.

No es que la Real hiciera un gran partido que digamos, pero por lo menos mantuvo la tensión durante parte del mismo, no se diluyó como los azucarillos en cuanto notó la presión del rival y aprovechó las pocas ocasiones claras que tuvo para ponerse por delante. Eso sí, con el 0-2 el equipo volvió a echarse atrás y terminó embotellado por un Málaga que buscó el empate con balones colgados al área.

                Markel-Elustondo, doble pivote.

No se preveían grandes cambios en el once titular respecto al que suele afrontar de inico los partidos de liga. Sin embargo, Lasarte, tras el partido de copa, en el que Rivas terminó muy cansado y Aranburu tuvo que abandonar el terreno de juego en el descanso tocado, optó por poner en liza a la pareja Markel-Elustondo, algo que le salió muy mal en el partido ante Osasuna, pero que no le fue del todo mal en La Rosaleda.

Tanto Markel como Elustondo jugaron buenos minutos en la medular en la primera parte. Ninguno de los dos pasó grandes apuros y el equipo no dio la mala imagen que dejó en Pamplona cuando el de Elgoibar y el de Beasain estuvieron juntos en el terreno de juego. Tampoco es que fuera un partido espectacular, pero la misión que les encomendó Lasarte la cumplieron a la perfección.

Por lo demás, Zurutuza volvió al once titular, lo mismo que Prieto, Carlos Martínez y Llorente, por lo que la Real jugó con su habitual esquema: Bravo en portería; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella en defensa; Markel y Elustondo en el centro del campo; con Xabi Prieto y Griezmann abiertos en banda; Zurutuza en la posición de enganche, y Llorente como único punta.

En frente, Jesualdo Ferreira apostó por Arnau bajo palos; Jesus Gamez, Kriss, Wellington y Mtiliga en defensa; Apoño y Sandro en la medular; Fermando, Quincy y Eliseu en línea de tres; y Sebas como único punta.

                         Gol psicológico.

El partido no es que comenzara de la mejor manera para la Real. Los donostiarras volvieron a salir dormidos, sin intensidad, con poco mordiente en ataque y fallando mucho en defensa. Elustondo sacó un disparo antes de que se colara por el palo corto de Bravo, lo que hizo despertar de su letargo a una Real que vio que si no se ponía las pilas le podía suceder lo que en tantos otros encuentros lejos de Anoeta.

No se llevaban cumplidos los primeros 20 minutos de encuentro cuando llegó el primer inconveniente para los de Lasarte. Ansotegi tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado - el parte médico, en primera instancia, dice que se trata de una sobrecarga muscular en la cadera -. En su sustitución entró Mikel Labaka, que salió sin calentar con el peligro que conlleva que un jugador entre así tan de repente.

El Málaga lo intentaba mediante la movilidad de su línea de tres en la que destacaba, sobre todo, Eliseu, que cerca estuvo de batir a Bravo de vaselina tras robar un balón en la línea de creación de la Real. Era el noveno disparo a puerta del Málaga por ninguno de una Real que no llegaba más arriba de las tres cuartas partes de campo.

Pero apareció Griezmann. El francés empezó a moverse con inteligencia entre líneas, lo que permitió a la Real comenzar a crear algo de peligro sobre el marco de Arnau. Primero un disparo cruzado, después un cabezazo, y cuando parecía que el partido se iba al descanso con el empate a cero inicial, aprovechó una combinación entre Prieto y Llorente, para que éste le diera un pase entre los centrales a los que ganó por velocidad y superó la salida de Arnau con un tiro raso cruzado. 0-1, gol psicológico y a la caseta.

Apuros al final.

En la reanudación la Real salió más enchufada. Era otra; un equipo que se acercaba más al que solemos ver en Anoeta. Jesualdo Ferreira metió más artillería arriba dando entrada a Edinho y dejando en el vestuario a Fernando, para pasar a jugar con dos delanteros natos. Pero la Real movió mejor el balón en esos primeros minutos, lo que le permitió abrir brecha en el marcador. Xabi Prieto recibió un pase en la línea de tres cuartos, tuvo tiempo de preparar el centro al segundo palo donde Llorente remató de cabeza, casi sin oposición, para poner el partido en franquía para la Real.

El técnico del Málaga optó entonces por ir a la desesperada e introducir otro hombre más al ataque. Juanmi entró en sustitución de Ntiliga para jugar entre líneas y retrasó a Eliseu, al que dio plenos poderes para subir a crear peligro. Fue entonces cuando Lasarte optó por sujetar más el centro del campo. Aranburu salió por Zurutuza. El equipo se echó atrás y casi lo termina pagando claro.

El Málaga se había hecho dueño del balón y se iba hacia arriba con muchos efectivos. De la Bella, en uno de sus pocos errores en lo que va de temporada hizo un claro penalty a Sebas, que Bravo se encargó de detener. Era el minuto 30 de la segunda parte. Pero la alegría por haber salvado una pena máxima se fue al traste, cuando dos minutos depués Juanmi aprovechó un fallo de marca de Mikel González y Labaka para acortar distancias.

El partido cambió de forma radical. El Málaga se volcó al ataque de forma desesperada, mientras la Real trataba de defenderse como gato panza arriba. Rivas entró por Elustondo para tratar de parar las llegadas del equipo malagueño que trató de empatar el partido con balones al área en busca de rematador. Los donostiarras consiguieron repelir todos y cada uno de ellos para terminar llevándose los tres puntos de vuelta a casa.

De este modo, la afición txuri urdin pudo decir "por fín, victoria fuera de casa". Los tres puntos logrados en la Rosaleda, permiten a la Real tomar aire y aventajar en seis puntos a la zona de descenso en vísperas de enfrentarse a otro rival directo, el Racing. Eso será el sábado que viene, entre tanto disfrutemos de una victoria fuera de casa, que en los últimos años no suele ser algo muy habitual.