JORNADA 4 ( 21/09/2010 )

SOMBRAS Y CENIZAS

Osasuna voltea el gol inicial de Tamudo y termina imponiéndose en un partido que no pasará a la historia por su calidad, pero sí por el mal resultado de las rotaciones de Martín Lasarte.

La Real del Reyno de Navarra nada tuvo que ver con la que maravilló a propios y extraños ante el Real Madrid, o la que empató dando una buena imagen en Almería o dio un recital al Villarreal. Sólo fue sombras y cenizas. La sombras aparecieron durante los primeros 20 minutos, en los que la Real presionaba, robaba y trataba de salir rápida con el balón. El resto, rotaciones incluidas, fueron cenizas.

Es cierto que tres partidos en ocho días a principio de temporada pueden suponer una carga de partidos importante para los jugadores. Pero cargarte de raíz el centro del campo para colocar uno inédito y que en otras temporadas ha generado dudas no fue una decisión de lo más idónea. Con esto tampoco queremos decir que no haya que rotar, sino que a veces es mejor hacerlo de forma parcial, que de forma tan radical. Lasarte experimentó y terminó saliendo escaldado.

Las caras de los alrededor de 1.000 seguidores txuri urdin desplazados a la capital navarra lo decían todo al término del encuentro, y las quejas iban todas hacia el mismo lado. No entendían que Aranburu se hubiera quedado fuera de la convocatoria, o que Rivas, un jugador de corte defensivo para destruir el juego contrario, estuviera en el banquillo. ¿Por qué cambiar las cosas cuando funcionan?

El técnico uruguayo ya había avisado que iban a suceder cambios, pero dejar al capitán fuera de la convocatoria quizá era demasiado. Aún y todo, Lasarte sólo cambió piezas de ajedrez, ya que lo que no varió fue el esquema: Bravo en portería; Carlos Martínez, Ansotegi; Mikel González y De la Bella en defensa; Markel y Elustondo como doble pivote; con Sutil en la izquierda, Prieto en la derecha, Zurutuza de enganche, y Tamudo como único punta.

En frente, Camacho, cuestionado y casi con la soga al cuello, alineó a Ricardo en portería; Nelson, Flaño, Lolo y Monreal en defensa; Soriano y Puñal en el centro del campo; Camuñas en la izquierda, Juanfran en la derecha, Pandiani como media punta, y Lekic en punta.

                              20 minutos.

Ese tiempo fue el que duró la Real en el campo. A partir de ese instante los donostiarras se diluyeron como un azucarillo en el café. En esos primeros 20 minutos la Real fue fiel a su estilo, presionó, robó y trato de salir con velocidad hacia arriba. Aún así, y a pesar de que el encuentro fue escaso de calidad, las ocasiones llegaban del lado rojillo. Primero Flaño de cabeza y, más tarde, Camuñas de centro-chut, avisaron a los donostiarras.

Pero si algo tiene este año la Real es capacidad para definir. Aprovechando el error en defensa de Osasuna, Tamudo se hizo con un balón que venía peinado desde el centro del campo por Soriano, ganándoselo a los dos centrales, para presentarse ante Ricardo y batirle por bajo. El delirio se hizo en la tribuna de la pulmonía, donde se encontraban el grueso de seguidores del equipo txuri urdin.

Osasuna no se vino abajo y siguió tratando de controlar la pelota tal y como lo había hecho en los anteriores minutos al gol de Tamudo. Sin embargo, los rojillos llegaban cada vez más cómodos a las inmediaciones del área txuri urdin. La Real no lograba parar con comodidad las acometidas de Osasuna, que llegaban por mediación de Juanfran, Camuñas, Pandiani y Lekic. El gol merodeaba la portería de Claudio Bravo, que vio como en cinco minutos, en dos fallos de marca en su defensa, Pandiani, primero, y Camuñas, después, daban la voltereta al marcador para mandar el partido al descanso con ventaja osasunista.

Aranda mata el partido.

En la reanudación, la Real siguió siendo un equipo reducido a cenizas, con dudas y despistes, lo que pudo costarle muy caro. Los donostiarras seguían sin utilizar las triangulaciones por el centro que le ayudan a crear peligro. Fue pedirlo y suceder. La Real creó varias ocasiones de gol antes de que al cuarto de hora de la segunda parte Lasarte introdujo un doble cambio buscando incorporar más efectivos al ataque: Griezmann y Llorente salieron al terreno de juego por Sutil y Elustondo. Los dos arietes coincidieron durante media hora y dejaron algún que otro detalle que demuestra que pueden jugar juntos.

Con el doble cambio y la presencia de Tamudo y Llorente arriba, la Real trató de jugar de forma más directa, mientras que Osasuna seguía optimizando los minutos con posesiones largas y teniendo el balón. Aranda, que salió por Lekic para buscar más los huecos entre líneas de la Real, mató el partido mediada la segunda parte, en otra jugada de infortunio por parte de la defensa de la Real.

Los últimos diez minutos sobraron. La Rea no apeló a la heroica y entregó la cuchara, bajando completamente los brazos. No funcionaron los cambios, las rotaciones; en definitiva, la Real no funcionó, por lo que tendrá que analizar bien Martín Lasarte lo sucedido y meditar la vuelta al esquema habitual el próximo domingo en Mallorca, donde puntuar comenzará a ser vital para evitar caer en los puestos de abajo de la clasificación desde tan temprano.

3 - Osasuna: Ricardo; Nelson, Lolo, Miguel Flaño, Monreal; Juanfran, Puñal, Soriano (Rúper, m.89), Camuñas; Pandiani (Vadocz, m.82) y Lekic (Aranda, m.63).
1 - Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Elustondo (Llorente, m.61), Markel; Xabi Prieto, Zurutuza, Sutil (Griezmann, m.61); y Tamudo.

Goles: 0-1, m.16: Tamudo. 1-1, m.38: Pandiani. 2-1, m.42: Camuñas. 3-1, m.75: Aranda.

Árbitro: Velasco Carballo (Comité Madrileño). Anonestó a Juanfran (m.59), Soriano (m.69) y Pandiani (m.81), de Osasuna, y a Markel (m.20), de la Real Sociedad.

Incidencias: Partido de la cuarta jornada de Liga disputado en el estadio Reyno de Navarra ante 18.715 espectadores.