JORNADA 16 ( 18/12/2010 )

EL VALENCIA NO MERECIO SEMEJANTE PREMIO.

Un error de Claudio Bravo en el minuto 91 permitió a Aduriz marcar el segundo gol para un Valencia que no hizo más méritos que la Real para llevarse los tres puntos. Xabi Prieto adelantó de penalty a la Real, que vio como el Valencia se llevó el partido con dos goles en el primer minuto de prolongación de cada uno de los tiempos.

Lo más justo hubiera sido un empate. Sin embargo, el fútbol es así de cruel, y da partidos a quien menos lo merece, o al menos a quien no había hecho más méritos que su rival para ganar. No se engañen, el Valencia no fue mejor que la Real. Porque ni Soldado ni Aduriz aparecieron por el partido, salvo éste último para meter el segundo en el minuto 91. Porque Mata, un jugador campeón del mundo y con gran cartel, sólo ofreció destellos y un carrusel de quejas. Porque la Real tuvo el partido en su mano, pero no lo supo matar…

Podríamos seguir enumerando muchos porqués para demostrar que el Valencia no mereció llevarse los últimos tres puntos del año 2010 de Anoeta ante una Real que dio la cara, que presionó bien, que tuvo el balón durante gran parte del partido, y que supo jugar a la contra a un Valencia que sufrió para defender las acometidas txuri urdin, que desde las bandas creó mucho peligro. La Real tuvo al Valencia a tiro. Incluso a partir del minuto 30 de la segunda parte dio la sensación de que los de Emery perdían tiempo dando por bueno el empate. Un equipo que recurre a ese tipo de tretas, que protesta todas y cada una de las decisiones del colegiado y que tira cinco veces entre los tres palos no merece ganar un partido.

 

                   Lasarte apostó por lo habitual.

Aún así, el Valencia tuvo que tirar de manual y de todo su potencial para doblegar a una buena Real, que volvió a plantar cara y que obligó al equipo valencianista a emplearse a fondo. Emery, que sabía lo que le esperaba, alineó a un equipo con experiencia: César en portería; Bruno, Navarro, Ricardo Costa y Mathieu en defensa; Tino Costa y Maduro en la medular; Mata y Joaquín por bandas; y Soldado y Aduriz en punta.

Por su parte, Lasarte volvió a ser fiel a su estilo y no renunció a su habitual fútbol, a pesar de la entidad del rival: Bravó ocupó la portería; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella formaron en defensa; Rivas y Aranburu volvieron a ser el doble pivote; Griezman, Zurutuza y Xabi Prieto fueron la línea de tres por delante, y arriba Llorente volvió a ser el único punta.

Prieto con dulzura; Tino Costa la reventó.

El partido comenzó de manera muy imprecisa por parte de los dos equipos. El balón duraba muy poco en las botas de unos y otros en una batalla en el centro del campo muy interesante, con mucha presión tanto por parte de los pivotes chés como por parte de los txuri urdin. Parecía que era el equipo de Unai Emery el que llevaba la manija del partido en los primeros minutos, con un juego rápido apoyándose en Mata y Joaquín que intercambiaban bandas llevando mucho peligro.

Sin embargo, con el primer disparo de la Real, por parte de Xabi Prieto en el minuto 17, la cosa empezó a cambiar. La Real fue ganando metros al Valencia y llegando con más asiduidad a la portería de César. Así, en un centro por banda derecha en el minuto 21, Navarro propinaba un manotazo a Zurutuza delante de Iglesias Villanueva, que decretó penalti. A Xabi Prieto no le tembló el pulso y al estilo Panenka, marcó ante un César que comenzó a desquiciarse.

Con el 1-0 en el marcador el equipo naranja comenzó a abusar del juego duro y se fue arriba con todo. La Real lo aprovechó para intentar sorprender a la contra y presionar en todas las áreas del campo desquiciando al Valencia. Fruto de esos nervios que le entraron a los de Emery varios de sus hombres perdieron los nervios, entre ellos el guardameta César que se encaró en varias acciones con Llorente. En una de ellas, ambos jugadores chocaron y el veterano portero del Valencia se lesionó, aunque no abandonó el terreno de juego hasta los primeros minutos de la segunda parte.

La Real parecía tener el partido donde quería e incluso pudo matarlo a la contra antes del descanso. Sin embargo, cuando los casi 22.000 espectadores que acudieron a Anoeta en una fría noche pensaban que al descanso el equipo se iba a ir con ventaja y abandonaban sus localidades para ir al bar, Tino Costa aprovechó una falta escorada a la derecha para marcar un golazo con su pierna izquierda. El centrocampista reventó el balón y marcó un gol de esos psicológicos que mandó el partido al descanso con una sensación rara.

 

                     Aduriz decidió en el añadido.

Un disparo de Mata que atajó Bravo dio inicio a la segunda parte. A los donostiarras les costó entrar de nuevo en el partido. El Valencia tenía la pelota, pero tampoco llevaba gran peligro y con Mikel González atento a los movimientos de Soldado y Aduriz, y con De la Bella y Carlos Martínez tapando bien a Joaquín y Mata, el partido entró en una fase de indecisión por parte de ambos equipos.

Guaita entró en sustitución de César en el minuto seis, en un cambio cantado desde la primera parte, momento en el cual Emery también aprovechó para quitar a Navarro y poner a Stankevicius. Poco a poco la Real volvió a hacerse con el balón con una buena presión en el centro del campo, tanto de Aranburu como de Rivas, que a pesar de tener tarjeta fue expeditivo a la hora de cortar el balón.

Zurutuza tuvo el partido en su mano hasta en tres ocasiones antes de llegar al minuto treinta de la segunda parte. En la primera se dejó el balón atrás; en la segunda su cabezazo se topó con la cabeza de Maduro, y en la tercera Bruno tocó lo justo para que su disparo con pierna derecha acabara en corner. La Real pudo ponerse por delante, pero no lo aprovechó, y como suele suceder en estos casos y ante rivales de la entidad del Valencia, el que perdona paga.

No estaba haciendo nada del otro mundo el equipo ché cuando el partido entraba en el último cuarto de hora. Soldado seguía sin disparar a puerta, lo mismo que Aduriz que tampoco estaba generando gran peligro, gracias al trabajo de Ansotegi y Mikel González. Pero quien en muchos partidos ha sido salvador del equipo regaló un balón franco al delantero donostiarra del Valencia, que cogió la directa y marcó el gol de la victoria para los de Emery, cuando el partido parecía condenado a terminar el empate.

De este modo, el Valencia terminó llevándose demasiado premio para los méritos realizados de un Anoeta que tras el gol de Aduriz, se vació. Ahora el equipo tendrá dos semanas, o quizá tres, antes de afrontar un duelo clave en Zaragoza para tratar de seguir en puestos de mitad de tabla.