JORNADA 15 ( 13/12/2010 )

MONOLOGO Y MANITA AZULGRANA.

La Real Sociedad salió goleada del Nou Camp en un partido en el que aguantó la primera parte, pero se vino abajo nada más comenzar la segunda, cuando Messi marcó el tercero del Barcelona. El argentino marcó por partida doble, y Villa, Iniesta y Bojan completaron la manita.

Dicen que lo importante es participar. Eso es más o menos lo que hizo la Real en el Nou Camp. Lo intentó en la primera parte; salió a la contra, trató de crear peligro en jugadas rápidas, pero se encontró con un Barcelona intratable, que a pesar de cargar en todas las jugadas de ataque hasta con siete hombres, cerraba muy bien atrás con la presencia de Puyol, Abidal y Mascherano.

El partido no tuvo historia. La Real no renunció a nada durante 45 minutos, que es lo que duró la presencia del equipo txuri urdin en el campo. Siendo prácticos, se trataba de disfrutar en un feudo que históricamente se le ha dado muy mal a la escuadra txuri urdin – no puntua desde la temporada 1994-95. Por ello, Lasarte no planteó una defensa específica sobre ningún jugador; quiso ser fiel a su estilo y caer con dignidad en el campo del equipo que mejor trata la pelota no sólo en Europa sino también en el mundo entero.

La Real le jugó de tú a tú al Barcelona durante esa primera parte, pero cuando el equipo de Pep Guardiola se hizo con el balón – poco antes del primer gol del encuentro – la cosa se convirtió en un auténtico monólogo. La Real quería robar, cerraba líneas, pero bien Xavi, bien Iniesta, bien Messi, bien Pedro, encontraban un pequeño agujero por el que entrar hasta la cocina para crear peligro. Así llegaron los goles del equipo azulgrana, al que no le tembló el pulso, ni sabiendo que el Real Madrid había ganado con solvencia en el partido anterior al Zaragoza, lo que les obligaba a ganar.

Quizá el único pero que se le puede poner al equipo de Martín Lasarte fue que bajara los brazos nada más comenzar la segunda parte, cuando Messi marcó el tercer gol del Barça. Hasta entonces la Real no había tirado a puerta, pero por lo menos intentaba jugar utilizando las bandas, pero con el 3-0, la Real dejó de existir y el monólogo blaugrana fue creciendo hasta que Messi, primero y Bojan, después, finiquitaron el partido y pusieron la manita en el marcador.

 

                                            POCOS CAMBIOS.

 

Tal y como había dejado caer Martín Lasarte a lo largo de la semana, a pesar de la entidad del rival, el equipo no iba a presentar grandes cambios. Con Zurutuza tocado, intuir el once de la Real era recurrir a lo que habitualmente hace el técnico uruguayo en los partidos fuera de casa: Bravo en portería; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella en defensa; Rivas y Elustondo en el doble pivote; Prieto, Aranburu y Griezmann formando la línea de tres por delante, y Llorente como único punta.

Pep Guardiola tampoco guardó nada y sólo hubo dos cambios con respecto al once ideal del Barcelona: Abidal y Mascherano entraron en el once en detrimento de Piqué y Busquets, por lo que el equipo azulgrana saltó al césped con Valdés en portería; Alves, Puyol, Abidal y Maxwell en defensa; Xavi, Iniesta y Mascherano en el centro del campo, y los habituales tres delanteros en el esquema de Guardiola, Messi, Villa y Pedro.

No empezó mal el partido para la Real, que trató de sorprender en los primeros minutos al Barça. Ese factor sopresa, con dos centros al área en los primeros tres minutos duró cinco minutos más, hasta que en el ocho de juego, una jugada colectiva terminó en las botas de Alves que entró en el área escorado a la derecha y puso un centro a las botas de Villa que no falló, abrió la lata y marcó su séptimo gol en nueve encuentros que ha jugado contra la Real.

Desde ese instante el Barcelona se hizo con el control del balón y las jugadas que trenzaban los de Pep Guardiola parecían más dignas de balonmano – mucho cambio de izquierda a derecha y viceversa esperando a encontrar el hueco perfecto – que otra cosa. Pedró pudo poner el segundo en el marcador en el minuto 10.

Fue a raíz del gol y esta posterior jugada cuando la Real se echó atrás y sólo salió de la cueva en dos o tres ocasiones en busca de una contra y algo de suerte, que nunca llegó. El Barça subía hasta con seis y siete hombres al ataque, y era capaz de crear mucho peligro ante la cantidad de efectivos que tenía el equipo txuri urdin atrás. Aún así, antes del segundo gol, De la Bella sacó bajo palos un tiro de Messi, que después Alves en boca de gol remató al revés.

Todo ello no era sino e presagio de lo que en el minuto 32 iba a ocurrir. En una jugada personal de Iniesta, el de Fuentealvilla se inventó una pared con Pedro entre tres jugadores de la Real, que terminó en un potente disparo de Iniesta al palo corto. El Barça se iba al descanso con un 2-0 y una sensación de dominio aplastante. A pesar de ello, la Real no estaba haciendo el ridículo ni mucho menos. Trató de aguantar el chaparrón y salir a la contra las pocas veces que tuvo. No había mucho más que hacer.

BAJARON LOS BRAZOS.

 

El objetivo en la reanudación no podía ser otro que tratar de aguantar el resultado y seguir luchando para intentar coger en alguna contra a un Barcelona, que a pesar de subir con seis o siete efectivos era capaz de replegar rápido y evitar ser cazado en este tipo de acciones. Sin embargo, ese objetivo duró un minuto; el que tardó Messi en coger la pelota y fabricarse una jugada con la colaboración de Alves, en la que hicieron dos paredes para terminar dejando sólo al astro argentino que batió a Bravo sin pestañear.

Este gol sentó a la Real como un tiro. Los de Martín Lasarte se vinieron abajo cual castillo de naipes y apenas se les volvió a ver por un encuentro en el que sólo jugó el equipo de Pep Guardiola, buscando el ataque una y otra vez. Frenar a la bestia era misión imposible.

El entrenador uruguayo intentó que sus pupilos despertaran y se fueran arriba con los cambios, pero el daño que había hecho el tercer gol era irreversible. La entrada de Zurutuza – minuto 10 –, Tamudo – minuto 24 – y Sarpong – minuto 34 – de nada sirvió a la Real, que no sólo no se fue arriba, sino que vio como el Barça con la entrada de Busquets, Bojan y Keita, no se relajó y siguió atacando como si no hubiera un mañana.

Fruto de esa insistencia, Messi, en otra gran jugada personal en la que sorteó a cuatro contrarios dentro del área en el minuto 41 para batir de tiro raso a Bravo, y Bojan, en el minuto 90, terminaron por redondear la goleada de un Barça, que sigue caminando por la liga de forma intratable, ante una Real, que a pesar de la derrota sigue en la zona media de la tabla, con nueve puntos sobre el descenso.