JORNADA 13 ( 28/11/2010 )

PINTABAN BASTOS, PERO LA REAL COMPITIO, REMONTO Y GANO.

La Real Sociedad remonta el gol tempranero del Sporting de Gijón y termina venciendo en un partido muy competido por parte de los donostiarras, que logran una buena renta ahora que el calendario se complica. Prieto, Zurutuza y Aranburu fueron los autores de los goles.

Segunda victoria fuera de casa de la Real llegó en un estadio siempre complicado como El Molinón. El equipo de Martín Lasarte llegaba al encuentro necesitado de una victoria tras dos derrotas consecutivas, ante Hércules y Atlético de Madrid, y con la necesidad de sumar para lograr una cómoda ventaja respecto de la zona roja de la clasificación y afrontar, así, de forma más tranquila los complicados encuentros que se le avecinan.

A pesar de que el 1-3 parece dar la sensación de que la Real tuvo un partido plácido, lo cierto es que el equipo txuri urdin tuvo que remontar. Por ello, quizá lo más destacable del encuentro fue la predisposición y entrega del equipo, que no se vino abajo cuando a las primeras de cambio Gregory marcó de cabeza y el Sporting se adelantó en el marcador. Esa competitividad, esa entrega, ese espíritu combativo demostrado por la Real hizo que los donostiarras lograran dar la vuelta al marcador en tres jugadas de gran mérito – alguna incluso merecedora de ser la jugada de la semana – para delirio de los alrededor de quinientos seguidores txuri urdin que se desplazaron hasta la ciudad asturiana.

 

                  Elustondo por Aranburu.

Tal y como se hacía presagiar a lo largo de la semana, Gorka Elustondo fue de la partida en un once titular que sólo tuvo esa variante respecto del que la pasada jornada se midiera al Atlético de Madrid. El sacrificado, a pesar de los argumentos esgrimidos acerca del potencial de ataque del equipo de Manolo Preciado, no fue Zurutuza, sino Mikel Aranburu, por lo que la Real saltó al terreno de juego de El Molinón con Bravo en portería; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella en defensa; Rivas y Elustondo en el doble pivote; Xabi Prieto y Griezmann en bandas; Zurutuza de enganche, y Llorente en punta.

Por su parte, Manolo Preciado, que no tenía a Barral en plenitud de facultades tuvo que optar por mantenerlo en el banquillo y colocar a De las Cuevas en banda, sin renunciar a jugar el 4-4-2 que habitualmente pone sobre el terreno de juego. Con la novedad de Bilic en punta, el Sporting formó con, Juan Pablo en portería; Lora, Botia, Gregorí y Jose Angel en defensa; Rivera y Eguren en el doble pivote; De las Cuevas y Nacho Novo en bandas; y Sangoy y Bilic en punta.

Gol tempranero del Sporting.

El partido no pudo comenzar de peor manera para la Real. Cuando todavía no estaba el encuentro asentado y ninguno de los dos equipos se había acercado con peligro a la meta del otro, Gregory cabeceó un balón en una jugada de estrategia, en un fallo defensivo de la Real, para poner el partido en franquía para el Sporting. Un gol psicológico, ya que llegó en el tercer minuto de encuentro, cuando todavía los ánimos estaban fríos.

La Real había salido dormida al césped de El Molinón, y en un despiste, tanto de la zaga como de Bravo, encajó un gol que hacía daño y que presagiaba un via crucis. Sin embargo, los donostiarras fueron resurgiendo cual ave fenix con el paso de los minutos, y poco tardaron en responder. Primero avisó De la Bella con un disparo que Juan Pablo atajó sin problemas, y a la segunda llegó la vencida: Bravo mandó un balón en profundidad desde su área a la carrera de Llorente que hizo una genialidad y dejó el balón en el borde del área a Xabi Prieto que con un disparo cruzado raso fuerte batió a Juan Pablo para poner el empate en el marcador.

El encuentro se equilibró y la batalla en el centro del campo se convirtió en una lucha sin cuartel en la que ninguno de los dos equipos lograba convertirse en dominadora. Los pases en largo para la carrera de los hombres de ataque se convirtieron en la tónica dominante y el partido, que era de pelea total, fue perdiendo enteros en lo que a calidad se refiere.

 

                    Gol psicológico de Zurutuza.

Fue cuando la calidad más escaseaba y el partido parecía que iba a irse al descanso en empate cuando apareció el diablo azul, Antoine Griezmann. El joven jugador francés se inventó un regate entre Gregory y la línea de fondo – si hubiera sido Cristiano o Messi estaría en los telediarios de medio mundo – que dejó boquiabiertos a todos los espectadores, para mandar un pase atrás a Zurutuza que fusiló, encontró oposición en la cabeza de Lora, pero en el rechace no falló y adelantó a la Real.

El primer gol de Zurutuza en primera división permitió asestar un golpe psicológico al filo del descanso a un rival de los llamados directos y mandar el partido al descanso en ventaja para una Real que creyó en la remontada y no dejó de competir hasta lograrla.

 

                       Aranburu cerró el partido.

Tras el descanso el partido bajó muchos enteros. El Sporting se veía necesitado y atacaba con más corazón que cabeza. Sus intentos de llegar a la portería de Bravo terminaron resultando ser baldíos, bien por la falta de puntería, bien por la labor defensiva de la Real, o bien por la actuación del meta Bravo, que tras una primera parte algo titubeante se asentó para volver a ser importante en la victoria.

La Real se asentó en el centro del campo, no tenía prisa e intentaba aprovechar las pocas ocasiones en las que se acercaba al área de Juan Pablo, aunque sin mucha fortuna. De nuevo le costó matar el partido a la Real, mientras el Sporting trataba de echarse al ataque para buscar el gol del empate que le permitiera, al menos, salvar un punto.

Los últimos minutos se antojaban no aptos para cardiacos. Sin embargo, Xabi Prieto y Aranburu se encargaron de que no fueran así. El interior diestro donostiarra se fabricó una gran jugada, en la que ganó línea de fondo y mandó un centro pasado al segundo palo, donde esperaba el azpeitiarra, para según le venía empalar el balón y marcar el definitivo 1-3 en el último minuto de partido.

De este modo, la Real, gracias a esa palabra que se llama competir, logró dar la vuelta a un partido en el que parecía pintaban bastos para terminar doblegando al Sporting de Gijón y asentarse en la mitad de la tabla, mirando el descenso desde una buena perspectiva: con un colchón de nueve puntos.