REAL SOCIEDAD - RAYO VALLECANO ( 0 - 2 ) 02/09/2009

LA COPA SUPO AMARGA

La Real Sociedad cae ante el Rayo en Anoeta y se despide de la Copa del Rey a las primeras de cambio. Los txuri urdin pudieron empatar en varias ocasiones, pero el Rayo acabó anotando el segundo gol a seis minutos del final. Otro año más en el que la copa contenía una bebida amarga. Un sabor amargo que se queda de nuevo en la boca de los aficionados de la Real Sociedad, que han vuelto a asistir a una nueva eliminación en la competición del KO a las primeras de cambio. Alguien nos ha echado un mal de ojo que dura ya 23 años, que son los que lleva la Real sin eliminar a un equipo de primera división.

No le busquen excusas. La Real no tuvo pegada y las ocasiones de gol que tuvo, todas ellas en la segunda parte, no las supo aprovechar. En cambio, el Rayo llegó cuatro veces en todo el partido y metió dos goles. Efectividad, dos goles y clasificados para siguiente ronda.

                                      Riesgo, la gran novedad.


Asier Riesgo fue la gran novedad del once titular de la Real. Zubikarai debía arrastrar todavía algunos problemas, por lo que Martin Lasarte optó por Riesgo como titular para el partido. El cancerbero de Deba, que algo más pudo hacer en los dos goles, completó una actuación discreta. Junto con él, la Real saltó al campo con un 4-2-3-1, con Estrada, Ansotegi, Mikel González y De la Bella en defensa; Markel y Elustondo en el doble pivote; línea de tres para Nsue por la derecha, Sergio por el centro y Johnatan por la izquierda, y en punta Carlos Bueno.

Por su parte, Pepe Mel, todo un estratega, puso sobre el césped de Anoeta toda la artillería. Así, junto al portero Dani, actuaron Coke, Pelegrin, Tena y Camille en defensa; Michel y Movilla en el doble pivote; Ruben Reyes y Susaeta abiertos en banda, y Piti y Pachón como doble punta.

                            Ningún tiro a puerta en la primera parte


El partido en su primer acto fue aburridísimo. Ambos equipos tocaban el balón queriendo llevarlo al área contraria, pero sin apenas crear peligro. Movilla y Michel trataban de hacerse con el control del centro del campo y del balón ante Markel y Elustondo. Era una lucha de efectivos en el centro del campo. Markel, más activo durante el partido que Elustondo, cortaba bien el balón y trataba de distribuirlo. Sin embargo, los tres que estaban delante de ambos pivotes no lograban crear peligro, ser incisivos y llevar balones a Carlos Bueno.

El Rayo veía como la Real tocaba la pelota durante muchos minutos, aunque sin crear gran peligro. Movilla y Michel comenzaron a activarse con el paso de los minutos, y apoyándose en las bandas, sobre todo en la banda frecuentada por Ruben Reyes, intentaban llevar peligro al marco de Riesgo.

El partido transcurría tranquilo y sin ocasiones de gol, cuando el Rayo aprovechó un robo de balón en el centro del campo y un error de la defensa de la Real para abrir el marcador. Ruben Reyes logró meter un centro raso al espacio entre la defensa y el portero que Pachón logró empujar desde el suelo para anotar el primero de la noche ante la incredulidad de propios y extraños, pero sobre todo de la defensa de la Real y de Asier Riesgo que vieron pasar el balón.

Desde ese instante y hasta el final, la Real trató de dominar el juego, pero sin llegar ni una sola vez a puerta, lo que dejaba a los aficionados preocupados por la falta de oportunidades de su equipo, cuando Pino Zamorano decretó el final de los primeros 45 minutos.

                                           Puntería desviada

La segunda parte comenzó de forma pletórica. El portero vallecano, Dani, tuvo que hacer una espectacular palomita para desviar un gran cabezazo de Carlos Bueno a corner. La jugada ocurría en el primer minuto de la reanudación y despertaba del letargo a la grada. El partido empezó a tener otra velocidad. Pachón tuvo en sus botas el segundo del Rayo en el minuto ocho tras un duro disparo raso que Riesgo atajó tras una buena estirada.

Los minutos transcurrían y el partido volvía a jugarse al paso. Este ritmo no interesaba para nada a la Real. Así, Martín Lasarte optó por introducir a Xabi Prieto en el lugar de Johnatan para darle frescura a la banda y buscar mayor profundidad de la que el colombiano estaba ofreciendo.

Tras el cambio, Sergio dispuso la mejor oportunidad del partido. El riojano se quedó mano a mano con el guardameta Dani, al que fusiló sin fortuna. El balón golpeó primero en el portero y después en el larguero para la desesperación de la parroquia txuri urdin. El empate parecía estar cerca. La Real quería pero la puntería no estaba afinada. De hecho Ion Ansotegi entró con todo desde atrás a la salida de un corner para rematar un buen balón puesto por Xabi Prieto, pero que mandó a la derecha del portal de Dani. El punto de mira estaba desviado.

La Real quería más, mientras el Rayo quería jugar al paso, sin prisa. Con el marcador a favor quería dormir el partido para que pasaran los minutos. Los cambios se sucedieron, y mientras el Rayo metía jugadores destinados a defender el resultado, Martin Lasarte optaba por poner artillería con la entrada de Griezmann y Agirretxe. El joven centrocampista francés dispuso nada más salir de un mano a mano en carrera con Dani, que el portero logró solventar.

El empate se antojaba cerca. Sin embargo todavía quedaba recibir el jarro de agua fría. Sólo unos minutos después del mano a mano de Griezmann, Titi devolvía la moneda a la Real con una jugada personal que culminaba con un pase dentro del area pequeña ante la mirada de tres defensas y el portero que Ruben Castro se encontraba únicamente para barrerla e introducirla dentro de la portería. Corría el minuto 39 de la segunda, y el trabajo realizado se iba al traste.

La Real lo intentó hasta el final, pero no pudo meter un gol rápido tras el segundo tanto de los madrileños que le pudiera hacer soñar. Griezmann y Agirretxe tuvieron sendos oportunidades que quedaron en nada, mientras el público desfilaba camino a sus casas, viendo que no quedaba tiempo para la reacción.

De esta manera, la Real queda apeada, una vez más, de la Copa del Rey con más pena que gloria, ante su parroquia, que sigue asistiendo impertérrita a este tipo de eliminaciones coperas. Y van ya unas cuantas copas amargas.