5º PARTIDO DE PRETEMPORA 09/08/2011 (Fiuggi. )

A.S. Bari 1 - Real Sociedad 0

Nueva derrota de la Real de Philippe Montanier, esta vez ante el Bari de la Serie B del Calcio. Los txuri urdin cuajaron un mal partido, lleno de dudas e imprecisiones, lo que aprovecharon los italianos para llevarse el gato al agua gracias a una bonita vaselina de Marota. El míster lamentó los errores defensivos -principalmente el que significó el 1-0 definitivo- y restó importancia al hecho de que su equipo no disparara ni una sola vez entre los tres palos.

Con un once plagados de teóricos suplentes -en esta gira se empieza a separar el grano de la paja-, la Real ofreció su cara más agria, la de un equipo incapaz de enlazar tres pases en campo del rival o de desbordar en velocidad por las bandas.

En un primer tiempo para olvidar, Elustondo y Aranburu cayeron en la trampa del Bari y no supieron cómo sortear la telaraña diseñada por el entrenador Torrente. El joven Rubén Pardo, uno de los pocos que se salvó de la quema antes del descanso, se erigió en la única alternativa sólida en la medular, con un dominio de los tiempos impropio de su edad y un interesante disparo desde larga distancia.

Arriba, ni Ifrán ni Sarpong sacaron provecho de su punta de velocidad ante unos zagueros más grandes y fornidos que ellos. Por la izquierda, Iker Hernández intentó desbordar en regate, no siempre con éxito. El joven del Sanse protagonizó el segundo remate de la tarde, un tiro en posición escorada que salió por la banda opuesta.

Lo peor, sin duda, fueron las prestaciones en retaguardia. Ros, reconvertido en lateral derecho por la baja de Carlos Martínez, sufrió lo indecible ante el vertiginoso Caputo. El tudelano no respiró tranquilo hasta que el 11 del Bari enfiló hacia el banquillo. Ansotegi y Mikel González, tercer y cuarto central según las preferencias de Montanier, pagaron la movilidad y cambios de posición de los atacantes locales, en especial Marota, autor del tanto, el mencionado Caputo y Rivas. En el flanco izquierdo, Cadamuro subió despreocupándose de los espacios que se abrían a su espalda.

La Real mejoró algo tras el descanso. Illarramendi sustituyó a un voluntarioso pero ineficaz Elustondo y Toño Ramírez al inédito Zubikarai. El meta de Ondarroa no llegó ni a mancharse los guantes.

El balón comenzó a circular con cierta fluidez, aunque no lo suficiente como para generar peligro real en el área contraria. Muchos centros al punto de penalti, pero ningún rematador a la espera.



Con Zurutuza y Llorente en cancha, los contados pero ruidosos aficionados blanquiazules que se acercaron hasta esta zona montañosa del Lacio se las prometían felices. Nada más lejos de la realidad. Zurutuza no consiguió zafarse de su perseguidor y Llorente se perdió en estériles peleas con el gigante Borghini, batalla no solo dialéctica sino que les costó la amarilla a ambos.

En descargo de la Real cabe destacar la permisividad del árbitro con las entradas del Bari, no excesivamente duras pero sí con ánimo de interrumpir el desarrollo del juego. No fue tan condescendiente con el cuadro txuri urdin en los tres penaltis por agarrón -uno de ellos claro a Ifrán- que se reclamaron con más o menos efusividad desde el banquillo.

En mitad del aburrimiento general, interrumpido por la guerra de cánticos entre dos peñas del Bari, Marota se sorprendió a sí mismo solo ante Toño Ramírez tras un fuera de juego mal tirado y superó al riojano por alto. Restaba algo menos de media hora para la conclusión, pero la Real -ya desdibujada por el carrusel de sustituciones-, no supo reaccionar.

Resulta complicado extraer conclusiones positivas de este amistoso en Fiuggi. La entidad del rival, recién descendido a Segunda División, el calor -menos intenso que en Pescara- y las intermitencias sufridas en el juego por parte visitante reducen el cupo de excusas por la derrota a la mínima expresión.

Más allá del resultado, que por estas fechas es anecdótico, Montanier apuntó en su libreta movimientos a repetir en los entrenamientos y dejó claro quiénes apuntan a la reserva -Sarpong, Ansotegi y Pardo fueron los tres realistas que aguantaron los noventa minutos sobre el verde, por lo que difícilmente participarán mañana de inicio en el Olímpico de Roma, y Labaka ni se vistió de corto- y quiénes compiten por la titularidad. Será ante la Lazio cuando se vea un once muy similar al que se estrene en Liga contra el Atlético de Madrid.



DATOS DEL PARTIDO

Bari 1 : Lamanna (Zlamak, m. 46); Masi, Borghese, Dos Santos, Masiello (Ceppitelli, m. 64); Donati (Bellomo, m. 46), Kopunek (Scavone, m. 46), Rivaldo (Fasmir, m. 89); Rivas (Defendi, m. 46), Marota (Stojan, m. 78) y Caputo (Grandolfo, m. 57.

Real Sociedad 0 : Zubikarai (Toño Ramírez, m. 46); Ros (Estrada, m. 80), Ansotegi, Mikel González (De la Bella, m. 69), Cadamuro (Iñigo Martínez, m. 80); Elustondo (Illarramendi, m. 46), Pardo, Aranburu (Zurutuza, m. 64); Sarpong, Ifrán (Llorente, m. 64) e Iker Hernández (Xabi Prieto, m 69).

Gol: 1-0, m. 67: Marota, de vaselina. Amonestó a Borghese (m. 80) y Llorente (m. 80)
Árbitro: Guida.

Incidencias: unos doscientos espectadores en el estadio Comunale de Fiuggi, entre ellos una decena de aficionados de la Real. Césped irregular. Calor.